Y tú, ¿qué harías?
En muchas ocasiones, últimamente cada vez más, a los periodistas se nos crítica o se nos mira desde un prisma bastante suspicaz. A veces, se debate sobre si determinado asunto debe contarse o no. Realmente, estas primeras no tengan mucho que ver con el tema central de este post. Sin embargo, algo de relación tiene. Y es que, desde comienzos de la carrera, de una u otra forma, todos los profesores nos han venido a decir que, la función del periodista, consiste en ofrecer una información veraz; y sobretodo, que no hay que ocultar ningún dato por algún interés propio. Con todo, durante una de las clases, nos pusieron en la situación de los fotógrafos.
¿Fotografíar realidades, o evitar que sucedan crueldas, injusticias y demás? Así, nos describieron una fotografía. En ella, se veía a un niño desnutrido, doblado en dos, prácticamente en sus últimas horas de vida. A escasos metros del infante, un buitre o un ave carroñera esperando a que ese niño deje de respirar. La pregunte era directa ¿salvas al niño, o sacas la foto? El fotógrafo sacó la foto; y lo hizo por una razón: porque era la única manera, aunque triste, de mostrar al mundo una realidad.
La fotografía fue ganadora del premio Pullitzer en el año 1994. El niño iba gateando camino a un campamento de Naciones Unidas. Nadie sabe que ocurrió después con el niño; ni siquiera Kevin Carter, el fotógrafo. Éste abandonó el lugar tan pronto tomó la fotografía; tres meses después, Carter se suicidó.

