"Nadie dijo que fuera fácil"
Bueno...con esto de que estoy enganchadísima a uno de los libros de Arturo Pérez - Reverte, una buena amiga me recomendó leer un artículo suyo "Nadie dijo que fuera fácil"; y me ha parecido, como no podría ser de otra manera, fabuloso. Por ello, me gustaría compartirlo con vosotros, aunque no en su totalidad debido a su extensión (no sea que luego digan que he plagiado). Así os dejo aquí uno de los párrafos; espero que os guste y disfrutéis de cada palabra mientras lo leeis, al igual que me ha pasado a mi; al igual que le pasó a mi buena amiga, e incluso me atrevería decir que, al igual que al resto de personas que lo leyeron. Antes de ponerlo, me gustaría matizar que el artículo está escrito con un enfoque peculiar: hacia las mujeres. No obstante, creo que es válido y aplicable en ambos géneros. Y ya....dejo de enrollarme, asi que, aquí van las palabras de Reverte:
"[...] Mírate ahora. Qué lejos estás de tanto borrego y tanto buey. Entras en la edad adulta sin que nadie pueda imponerte una sonrisa falsa cuando el mundo y su estupidez, su envidia, su mezquindad, te hagan fruncir el ceño. Ahora tienes la certeza de que no te equivocaste, y de que la niña callada en el banco del fondo puede ser vengada por la mujer que hoy la recuerda. Sabes ya que puedes ser feliz a tu manera y no a la de otros, con tus libros, con tus películas, con tu familia, con esos amigos que no sabes cuánto tiempo van a durar y por eso aprecias tanto, con la mirada serena que ahora posas a tu alrededor, en la calle, en el trabajo, en la vida. En la muerte. Ahora sabes que la virtud, en el más hondo sentido de la palabra, está en ese aguante de tantos años, cuando cerca estuvieron de convertirte en otra. Comprendes al fin que los malos profesores son un accidente sin demasiada importancia, pues eres tú quien aprende; y la vida, incluso con sus insultos, con sus malvados, con sus tragedias, con sus reglas implacables, la que te enseña. Nadie dijo que fuera fácil. [...] Pero tus lágrimas, amiga, demuestran que tienes razón. Que no te equivocaste al amar al conde de Montecristo y al Gabriel Araceli de Galdós, al buscar el secreto genial de un soneto de Borges o Quevedo, al transitar, jugándotela, por los senderos sin carteles luminosos en los pasillos oscuros de la Historia. Al hacer de cada esfuerzo, de cada miedo, de cada desengaño, de cada ilusión y de cada libro, un martillo con el que picar los muros espesos que te rodean.
Y si algún día tienes hijos, intenta que sean como tú. Como esos tipos flacos de los que hablaba Julio César, a la manera de Casio: gente de dormir inquieto, peligrosa y viva. La que quita el sueño a los apoltronados y a los imbéciles."




Comentarios sobre "Nadie dijo que fuera fácil"
Besitos desde Jutlandia