CON LOS MOTORES EN MARCHA
Quedan menos de 48 horas para que mis motores entren en el juego. Mañana por la noche será la última revisión de ellos: engrasarlos, echarles aceite...lo que sea, todo en su justa medida, para que todo funcione correctamente y evitar, en la medida de lo posible, posibles sobresaltos.
Han pasado tres meses y en dos días comenzamos, otra vez, un nuevo curso. El ecuador ya lo hemos pasado; el final, un poquito más cerca, pero hasta entonces aún queda camino por recorrer y nuevos retos que superar. Todo ello, en mi caso, a 450 km (más o menos) de casa.
No sabría como definir la sensación...por una parte quiero irme, porque así veo a mi "familia madrileña", personas que me apetece ver; pero, por otra parte...aunque es algo que he hecho durante dos años, este momento del "pistoletazo de salida" no deja de ser, por decirlo de alguna forma, "duro". Cuando llevas tanto tiempo de tirón en un mismo sitio...y cuando ese lugar es donde has crecido, donde prácticamente tienes todo y a todos...pues, la verdad, no es fácil. Pero bueno.
Supongo que en un par de semanas, cuando mis engranajes ya circulen al ritmo habitual lo veré desde otra perspectiva. Lo asumo como parte de mi vida y lo acepto como tal. Sin embargo, y sobretodo durante los primeros días, echaré de menos absolutamente todo: los cafés a media tarde con las amigas, el estar en casa con los míos, el olor a "salaito" de Donosti así como la posibilidad de ver el mar, y...como no, a Arwen (mi gata).
En fin, creo que este es uno de esos momentos nostálgicos en los que, de manera fugaz, echas la vista atrás para repasar lo que ha ocurrido en los últimos meses y te pones a pensar en todo cuanto ha ocurrido.
Bueno...no se cuando podré actualizar el blog (espero que pronto) De todos modos, a quienes lean esto, espero que quienes comiencen las clases el próximo lunes tengan un buen comienzo; a quienes ya hayan iniciado el curso les deseo lo mejor. Y nada...que me estoy yendo por otros lares.
Como reza una película...Buenas noches, buena suerte.



